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miércoles, 15 de marzo de 2017

UN BORDE RÍO REMODELADO

Una gran alegría me he llevado al ver el gran cambio que ha realizado un restaurante de pescado: Borde Rio, que ha pasado de ser un  andrajoso local, a un restaurante  con estilo, dejando de lado la calamina, para convertirse en un sitio de ensueño e innovación.
Nunca creímos que un restaurante de pescado se colocará a este nivel, pero “Borde Rio” lo ha logrado, y está irreconocible.
Ahora, cumple con todas las reglas para un restaurante moderno y que quiere ser líder en su sector. Se ha diseñado con una decoración sencilla de diseño y limpia, a la par de innovadora, en un 50% de exterior y la otra mitad interior. Bonito agradable y muy bien puesto.
Hace unos meses ha comenzado su nueva andadura en la calle Majo 2455 perpendicular de la Alemana entre 2° y 3er anillo. Ahora en esta Cuaresma y en unos días Semana Santa, ya tenemos una buena excusa  para acercarnos y disfrutar de local y sobre todo de su cocina.
La gastronomía boliviana referente al pescado no se sale de unas pocas especialidades y casi todas se elaboran fritas, las especies que tienen más aprecio son aquellas que carecen de espinas o sus huesos son lo suficientemente grandes que puede ser manejados bien con las manos, como el pacú, el tucunaré o la corvina.
La estrella de “Borde Rio” son costillas de pacú adobadas y fritas, también el tucunaré y la corvina el surubí a la plancha ya sea en milanesa, estilo tailandés o la tártara o margarita. Por otro lado aparecen los yacarés, donde a la diabla con tomate y finas hierbas se remata con un buen picante.
En la extensa carta también podrá encontrar además de la piraña frita el ceviche de surubí y  la picada de la casa “borde río”, con una tabla de milanesa de pescado y chicharrón con salsa tártara y agridulce.
Todo normalmente acompañado de plátano, patacones, yuca y arroz y maridaro con  cerveza o vino blanco.
Un sitio con encanto, rico frito al pescado que uno entra y no se queda de lado, repite, y vuelve con dos amigos más para seguir degustando lo que no ha podido probar la primera vez y siempre quedar encantado.