viernes, 18 de diciembre de 2015

UN MENU QUE NUTRE EL ESPIRITU


Un buen restaurante tiene que tener su mística y Jardin de Asía la tiene; la sala diseño del intimista arquitecto  Menacho y el concepto que tiene Jorge Calvo del servicio, se sincretiza con la parte gastronómica de Jaime Barbas.
El concepto es único en Santa Cruz, por eso está cómo número uno en los ranquins internacionales  de los restaurantes de Santa Cruz. 
Uno puede preguntarse  qué es lo que les hace diferente. Yo diría que se trata de una gastronomía antropológica, es decir un arte del comer enfocado exclusivamente a la persona. Por un lado a la persona interna, es decir a los empleados, y por otro a la persona externa: los clientes.
Jardín de Asía no deja de ser un galpón, pero un galpón con ambiente mágico, como dice Arcadio Espada  “recuerda los hangares portuarios donde el teatro 'sixty' rompió con la ceremonia italiana”. El ambiente tiene un alma especial hecha por personas para las personas.
Y gastronómicamente hablando, la innovación les lleva a la investigación y si es necesario ir hasta San Juan de Yapacani y meterse en las lagunas de los japoneses para como buenos 'sushiman' coger un pez vivo, los hombres de Jorge lo hacen;  y ahí está el resultado: lo sublime.
Los restaurantes espectáculo han existido siempre. Pero aquí desde la recepcionista a los cocineros, el hombre del vino, el jefe de sala y los camareros son magníficos actores y la comida el argumento.  El menú nuevo menú de Jardin de Asía es largo y estrecho ha roto con la monótona masticación de lo mismo. Se llega a platos sublimes cuyas texturas, armonizan con los sabores y los aromas, tal es el caso de las empanaditas de keperi con fondo de manzana o los sushis migichurris kamikase, o los dragon balls
Este nuevo nuevo menú además de nutrir el cuerpo principalmente nutre  el espíritu. Una buena carta a mano, pues, para Navidad.








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